¿Cómo educar a mi hijo para que sea obediente?

Hoy en día la pregunta más frecuente entre los padres es ¿Cómo hago para educar mi hijo para que sea obediente? Educar a los niños es un gran reto que todos los padres deseamos lograr. Repetir las mismas indicaciones una y otra vez sin que el niño obedezca resulta agotador. Por eso, tener una disciplina positiva es muy importante. Se basa en el respeto, la colaboración y el cariño hacia el pequeño, y genera un desarrollo adecuado dentro de un ambiente sano.

Educar a mi hijo para que sea obediente
¿Cómo educar a mi hijo para que sea obediente?

Los niños también tienen pensamientos, sentimientos y gustos propios. Por eso, cuando se les da una orden, a veces sienten que no se están respetando sus derechos. Los primeros años los niños no saben diferenciar que está bien o que está mal.

Ser padres no es una tarea fácil, y no existe una institución donde nos preparemos para serlo. Tener un hijo implica poner en práctica los modelos de crianza que nos ha tocado vivir. Muchos de esos modelos se basaron en reproches, insultos, amenazas, castigos, sermones o comparaciones con otros niños. Por otro lado, hay otros padres que están en el otro extremo, siendo permisivos con sus hijos. El ritmo de vida actual no siempre permite analizar qué efectos está teniendo la crianza en un niño, ni si existe otra manera de educarlo. Por eso, brindarle una disciplina positiva es muy importante: es el medio por el cual el niño aprende a ser responsable de sus actos y entiende que cada conducta tiene una consecuencia

¿Qué pasa con los niños cuando crecen sin limites?

Desde que un niño nace, establecer una rutina de juego, comida y sueño es una de las principales tareas de los padres. A medida que van creciendo, poner límites o normas se vuelve un reto cada día. Aparecen nuevas emociones y descubren la empatía, algo muy importante para trazar reglas basadas en el respeto por los demás.

Los estudios demuestran que los niños necesitan límites y normas. Cuando no los tienen, se sienten perdidos: no saben qué hacer, ni qué esperan sus padres de ellos, ni qué camino elegir.

Para formar normas o limites no es válido hacerlo de cualquier manera. Existen los limites saludables, permitiéndole al niño actuar con respeto sin afectar su desarrollo. Todo esto conlleva un gran riesgo y responsabilidad. Si limitamos demasiado su conducta podemos frenar su desarrollo, por eso buscamos un equilibrio: los límites deben ser pocos, breves y adecuados para su edad.

¿Cómo dar órdenes de una forma acertiva?

Una de las primeras tareas como padres es lograr que los hijos sean obedientes. Saber pedirles las cosas y darles instrucciones tiene que ser en un ambiente de respeto y confianza: los padres tenemos que ser guías y modelos para ellos.

Dar órdenes adecuadas pone límites al comportamiento de un niño, y ellos reciben el mensaje de lo que sus padres esperan que se comporte. Ese es el trabajo de los padres: enseñarles. En ocasiones parecerá que usted como padre se pasa más corrigiendo los errores del pequeño que enseñándole lo bueno, pero cuando un padre da buenas instrucciones, le enseña qué comportamiento espera de él.

Al momento de dar una orden, acompáñela también de algunas opciones. Por ejemplo, si quiere que se cambie de ropa, sin importar lo que se ponga, puede decirle: puedes ponerte los pantalones rojos o azules. Es muy importante que las instrucciones que está dando estén de acuerdo al nivel de entendimiento de su niño.

Dar buenas instrucciones previene un mal comportamiento en un niño. Por ejemplo, cuando el niño quiere tirar un juguete, dígale: «por favor, coloca el juguete en el piso despacio». Eso le indica a su hijo que el comportamiento que está por realizar no es el apropiado.

Por otro lado, usar consecuencias cuando el niño no hace caso también es importante. Para que estas funcionen, deben cumplirse en cada momento, y es recomendable que usted cuente con el tiempo necesario.

No siempre es fácil: la práctica juega un papel muy importante, y habrá momentos donde el niño ponga a prueba su autoridad. Recuerde que ninguna excusa le perdona las consecuencias de sus actos, y cuando siga sus instrucciones, felicítelo por hacerlo.

Recomendaciones para educar a tu hijo para que sea obediente:

Hay muchas recomendaciones disponibles, pero es esencial destacar las más importantes:
  1. Repetir varias veces una órden: Es la clave y no una excepción. Cuando ordena algo, lo más probable es que lo tengas que repetir en muchas ocasiones, ya que no te harán caso a la primera. Exactamente pasa lo mismo cuando queremos formar hábitos: tenemos que repetir varias veces. Es ahí donde se pone a prueba la paciencia de los padres.
  2. Sé el modelo a seguir: Los niños pequeños aprenden imitando la conducta de los adultos. Así que si tú quieres cambiar una conducta, tienes que mostrar cómo se hace. Por ejemplo, cuando quieres que ordene sus juguetes, puedes empezar a ordenar tú mismo poniéndote como modelo mientras le indicas que haga lo mismo, dándole un juguete en sus manos y llevándolo al lugar donde debe guardarlo.
  3. Mantener contacto visual al hablar: El contacto visual es indispensable para una buena comunicación. No es lo mismo gritarles que realicen alguna actividad desde otra habitación, que acercarte al niño y tomarlo de la mano, mirarlo a los ojos y pedírselo directamente. Por ejemplo: acercarte, mirarlo a los ojos y decirle “Juan, por favor, guarda tus juguetes”.
  4. No amenazar: Utilizar la amenaza como recurso no es recomendable y no genera ningún efecto positivo en los niños, ya que hace que nuestras palabras pierdan el valor que deberían tener.
  5. Premia cada conducta positiva: Los premios son una de las herramientas para fortalecer ciertas conductas. Si bien no queremos que el niño obedezca solo porque hay un premio de por medio, cada vez que quiera obsequiarle algo, puede dárselo como una forma de reconocer algo positivo que haya realizado.
Detallamos más recomendaciones para educar de la manera correcta a nuestro hijo (a).

Cuida la forma de hablarle a tu hijo

  1. Cuidar la forma de hablar: Las palabras son claves para trasmitir un mensaje. No es muy recomendable decir “NO” todo el tiempo: a los niños también les gusta que les pidan las cosas de buena manera.
  2. No gritar: Es importante y necesario hablarles a los niños con firmeza, pero en un tono normal. Gritar solo hará que el niño empiece a retarte.
  3. Mantenerse firmes: Mantenerse firmes en una sola idea es una de las claves: mantener seriedad, pero sin gritar. Si pediste algo, sé firme hasta que el niño lo realice, sin importar cuál sea su reacción.
  4. Ofrecer alternativas: Es una forma de demostrarle a un niño que también estás tomando en cuenta sus opiniones y gustos. Por ejemplo: “es hora de bañarte, pero si quieres, lleva un muñeco de los que tienes en la mano.”
  5. Comunicarse siempre en positivo: Todas las instrucciones siempre deben darse en positivo. Evitemos lo más que podamos la palabra “no” en nuestras frases: por ejemplo, en vez de decirle “¡No corras!”, se debe decir “¡Ve más despacio!”. Es muy importante comprender que los niños están constantemente en un proceso de aprendizaje, y que como padre tienes la responsabilidad de cuidarlos y educarlos de forma positiva. Presta atención a qué es lo que están viendo y escuchando, y sé un modelo a seguir para tus hijos.
Finalmente, queremos detallarte dos últimas recomendaciones que te van ayudar a crear momentos inolvidables con tus hijos (as).

Tiempo de calidad y otros hábitos que refuerzan la obediencia

  1. Pasar tiempo de calidad: Pasar tiempo de calidad con nuestros hijos es importante para formar una relación sólida. Cuando un niño siente que es valorado y querido por sus padres, demuestra respeto y coopera con mayor facilidad. No se trata solo de que sean obedientes, también de pasar tiempo con ellos e invertir en construir una relación fuerte. Tienes que demostrarle que te interesa él como persona, no solo su comportamiento. Por ejemplo, puedes leer un libro con él o salir a caminar juntos. Estas interacciones positivas ayudan a mantener un equilibrio cuando quieras corregir algún comportamiento, porque si siempre lo estás corrigiendo, puede sentir que siempre tiene problemas.
  2. Crear rutinas: Crear rutinas en los pequeños les da seguridad y mantiene sus expectativas claras, además de fomentar su independencia. Por ejemplo: cepillarse los dientes, desayunar antes de ir al colegio, leer un libro o ducharse. Estas actividades le dan estructura a su día y ayudan a evitar la ansiedad y el estrés. Por otro lado, es importante ser flexibles con los horarios y rutinas, ya que los niños están en desarrollo constante y van cambiando de hábitos a medida que crecen. Darles esa facilidad para incorporar nuevas actividades a su rutina es esencial para ellos.

¿Sientes que ninguna de estas estrategias funciona con tu hijo(a)? Puede ser momento de buscar apoyo profesional. Escríbenos y con gusto te orientamos sin compromiso.

La constancia es la clave

No existe una fórmula mágica ni un medicamento para que un niño haga caso. Pero aplicando estos consejos, acompañados de amor y paciencia, poco a poco nuestros niños irán mejorando su conducta. Y lo más importante: se darán cuenta de que son escuchados en casa y de que también tienen la capacidad para elegir y tomar decisiones.

En nuestro Consultorio Psicológico Psicolife  brindamos terapias infantiles y te ayudamos a que tu hijo (a) pueda mejorar su conducta. Solicita tu cita haciendo clic aquí.

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Estefanny Felix

Psicoterapeuta colegiada (N.° 21454), especializada en terapia individual, de pareja y familiar. Escribe y revisa los artículos de este blog, compartiendo desde su experiencia clínica en Santa Anita y en terapia online.

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